Lucha antiparasitaria
La naturaleza no conoce ningún parásito. Se trata de un concepto subjetivo del hombre para aquellos organismos que se oponen a sus intereses económicos y sanitarios. Se diferencian por el lugar de aparición y el tipo de daño provocado.
Si el daño se produce, por ejemplo, en granos (cereales) almacenados, se habla de parásitos de alimentos almacenados. Si el parásito destruye cables, se trata de parásitos que dañan materiales y, si contagian enfermedades, se les llama parásitos perjudiciales para la salud.
Los escarabajos, polillas y ácaros son insectos que dañan alimentos y piensos almacenados tanto cualitativa como cuantitativamente, puesto que, por un lado, se comen los alimentos y, por otro lado, los ensucian con heces, larvas u otros restos. No se debe subestimar la posibilidad de una contaminación mediante agentes patógenos. Otro problema es que la mayoría de los parásitos de alimentos almacenados, por normal general, son bastante polífagos, es decir, son muy poco selectivos a la hora de comer.
Los efectos nocivos para la salud provocados por los parásitos tampoco se limitan exclusivamente a epidemias y enfermedades, sino que abarcan también picaduras, alergias, erupciones cutáneas, sensaciones de repugnancia, etc.
Soluciones químicas a base de agua
Cantidad de salida y viscosidad
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